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El Hipnotismo

Libro Almanaque 1978

Durante los tiempos más remotos, el ser humano ha usado una fuerza misteriosa en la lucha contra las enfermedades. Aún hoy día se sigue usando esa fuerza misteriosa. Es la misma fuerza que a menudo curaba a los antiguos indígenas cuando iban donde un brujo o donde un mago para que los sanara de sus padecimientos. Es la misma fuerza que hoy en día ayuda a los médicos en la curación de los enfermos. Esa fuerza es la sugestión.

Pero a pesar de que el uso de esa fuerza es tan antiguo, no fue sino hasta hace unos 200 años que los científicos comenzaron a estudiarla.

Resulta que en la capital de un país de Europa que se llama Austria, había en esos tiempos un médico llamado Francisco Mesmer. Ese doctor se hizo famoso porque a veces curaba a la gente con solo pasarle sus manos por el cuerpo. Entonces a los pacientes les cogían convulsiones o movimientos fuertes por todo el cuerpo y cuando se les quitaban, ya estaban curados.

En aquel tiempo los científicos de los países mas adelantados tenían ideas muy curiosas. Muchos creían que en las estrellas había una especia de fuerza de imán o magnetismo que tenía influencia sobre la gente. El doctor Mesmer pensó que en las personas existía también una fuerza parecida. La llamo "magnetismo animal" y decía que esa fuerza se pasaba del cuerpo del médico al del enfermo y lo curaba. Los demás médicos no creían en esa explicación y con el tiempo, el doctor Mesmer se vio desacreditado y olvidado.

Sin embargo, otros siguieron estudiando la forma que había usado el doctor Mesmer para curar a sus enfermos. Y así, poco a poco, se fueron dando cuenta que en realidad no era una fuerza rara la que se metía en el cuerpo de los enfermos. Era mas bien algo que estaba en la mente de los mismos pacientes y en la mente de todas las personas. Era la fuerza de la sugestión.

Un medico inglés observó que los pacientes tratados con este método a menudo se quedaban como en un sueño. Por eso le puso el nombre de "hipnotismo". Hipnotismo viene de una palabra del idioma griego que quiere decir sueño.

Con el correr del tiempo se fue estudiando mas el hipnotismo y se vio que podía ser muy útil. Podía servir también en dentistería, en el estudio de la mente y en la curación de ciertas enfermedades. Se pudo comprobar, por ejemplo, que por medio del hipnotismo una señora puede dar a luz sin sentir dolores y que un dentista le puede sacar una muela a un paciente sin necesidad de inyección o anestesia. Ademas el hipnotismo ha ayudado a entender mejor el funcionamiento de la mente.

Pero lamentablemente también los charlatanes y embaucadores se valieron del hipnotismo para ganar dinero y fama entre la gente, sin ponerse a pensar que pueden causarle daños en la mente a ciertas personas. Los médicos de muchos países aconsejan que el hipnotismo sea practicado únicamente por personas debidamente preparadas y que tengan los conocimientos necesarios. No conviene dejarse hipnotizas por cualquiera ni tampoco intentar hipnotizar a otro sin más ni más.

Lo que se hace para hipnotizar es mantener, como quien dice "prisionera", la atención de la otra persona. El médico o el hipnotizador le comienza a hablar al enfermo. Por ejemplo le dice suavemente: usted está descansando muy bien, a usted se le están cerrando los ojos y cosas parecidas. Así, poco a poco, el enfermo va quedando en un estado en el cual pareciera estar dormido. pero esto no es así, porque atiende de lo mas bien a todo lo que le dice el médico, mucho mejor que si se encontrara completamente despierto.

El hipnotizador puede decirle, por ejemplo, que lo ve muy triste. Entonces la persona hipnotizada se pone a llorar desconsoladamente. O puede decirle que es un niño de 2 años. Entonces se comporta como si realmente fuera una criatura de esa edad. También podría hacer que se subiera a una silla si le dice que anda una culebra por el piso.

Una persona hipnotizada solo atiende a lo que le dice el hipnotizador. Toda la fuerza de su mente se concentra en recibir y aceptar las sugestiones del hipnotizador. Así es como una persona puede quedarse sorda, ciega o muda, perder la memoria, ver visiones o no sentir el dolor de un pellizco, si así se lo ordena el hipnotizador.

Lo mas curioso es que a veces se le puede dar una sugestión a una persona para que haga algo días después. Por ejemplo , el hipnotizador le puede decir: mañana, cuando usted llegue a la oficina, va a sentir mucha sed. Antes de comenzar su trabajo vaya a tomar un vaso de agua. La persona se despierta y no recuerda lo que le dijeron. Pero al día siguiente, al llegar a la oficina, ira a buscar el vaso de agua sin saber por qué.

Sin embargo, si se le ordena a una persona hipnotizada que haga algo que va contra su manera de ser, lo mas seguro es que se despierte inmediatamente. Si por ejemplo a una persona muy decente y suave le ordenan que vaya a insultar a alguien, se despertara sobresaltada. Ya entonces el mismo hipnotizador no la podrá volver a sugestionar nunca mas.

Tampoco se puede sugestionar o hipnotizar a cualquier persona. Si una persona desconfía o se resiste, no la podrán sugestionar.

Aunque se ha estudiado mucho el hipnotismo, todavía no se ha podido comprender completamente. En todo caso es una fuerza maravillosa que Dios nos dio y que puede ser muy útil.

Pero de ninguna manera se debe usar para fines egoístas ni tampoco para distraerse o divertirse.

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