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Un verdadero laboratorio: El Hígado

Libro Almanaque 2003

El cuerpo humano tiene algunos órganos que son indispensables para la vida y otros que no lo son. Así, una persona podría sobrevivir perfectamente sin un riñón, sin un pulmón, sin un brazo y hasta sin una parte de intestino. Otros órganos como el corazón y el hígado, son indispensables para la vida y sin ellos, el cuerpo muere.

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo y participa en casi todas las actividades del organismo pues realiza más de 500 funciones.

Entre los trabajos que hace el hígado, unos están relacionados con la sangre y otros con la digestión de los alimentos.

Ayuda a formar la sangre y además produce las sustancias que hacen que ésta se coagule o cuaje. Sin estas sustancias, con una punzada de aguja o con una pequeña cortada, nos desangraríamos. También guarda cierta cantidad de sangre, la cual almacena y sólo sale de ahí cuando se necesita. Por ejemplo cuando se hacen ejercicios fuertes. También purifica la sangre pues elimina los glóbulos rojos muertos.

En la digestión, el hígado se encarga de desintegrar o deshacer las grasas por medio de la bilis.

Otra función muy importante del hígado es la de convertir los azúcares que comemos en una sustancia llamada glucosa. El hígado la almacena y la deja salir para dar al cuerpo la energía que necesita.

Hay algunas sustancias que si se quedan en el cuerpo, pueden causar envenenamiento. Entonces el hígado las transforma en otras sustancias que pasan a la vejiga y son eliminadas a través de la orina.

También tiene que ver con el almacenamiento de vitaminas, hierro y otros minerales, y con la defensa del organismo contra los microbios.

El hígado es el órgano más grande del cuerpo y pesa entre uno y medio a 2 kilos, que son entre unas tres o cuatro y media libras. Está protegido por las costillas y ocupa casi toda la parte derecha de arriba del estómago.

El hígado tiene una gran capacidad para sanar. Se ha visto que quitando de un 40 a un 60 por ciento del hígado o sea, dejándolo más o menos a la mitad de su tamaño, la parte que queda sigue funcionando. Por ejemplo, si por un accidente una persona resulta con el hígado dañado, los médicos le quitan toda la parte afectada pues saben que en poco tiempo, ese órgano vuelve a tener el tamaño que tenía antes.

Entre las enfermedades que atacan el hígado está la hepatitis, que es una inflamación del hígado causada por microbios de los llamados virus. Hay varias clases de hepatitis, pero las más conocidas son la hepatitis del tipo A y la hepatitis del tipo B. La hepatitis A es la más común. La hepatitis B es la más grave de todas y puede llegar a causar cáncer en el hígado. Pero esta hepatitis tipo B se puede evitar, pues a existe una vacuna que se está usando en los centros de vacunación de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, y pronto estará en el resto de Centroamérica.

Otra enfermedad muy grave es la cirrosis, que se produce debido a infecciones o lesiones que dañan a este órgano. También hay sustancias como el alcohol o el licor, que pueden producir cirrosis. Cuando esto ocurre, se van formando en el hígado cicatrices y una especia de pelotitas que van creciendo. Entonces el hígado va dejando de funcionar conforme avanza la cirrosis. En algunas ocasiones, estas pelotitas pueden convertirse en cáncer.

Hasta el momento no existe cura para la cirrosis ni para el cáncer de hígado. Lo único que hay son tratamientos que retardan el avance de la enfermedad y que permiten que la persona viva más tiempo.

Las frutas, las legumbres y los cereales ponen a funcionar bien al hígado. Por eso es recomendable comer bastante de estos alimentos, así como tomar bastante agua. Comer alimentos muy grasosos y el exceso de licor, son dos cosas que pueden hacer que este magnífico laboratorio sufra algún daño.

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