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Si Les Vendemos Nuestras Tierras

Libro Almanaque 1977

En el año 1854, el Presidente de los Estados Unidos de América ofreció a un grupo de indios comprarles sus tierras. Los indios no podían negarse a vender porque las hubieran perdido de cualquier manera. Entonces el jefe indio le mandó una respuesta al presidente. Aquí vamos a publicar algunos pedazos de esa respuesta.

Si Les Vendemos Nuestras Tierras"¿Cómo se puede comprar o vender el cielo estrellado o el calor de la tierra? Eso nosotros no lo comprendemos. Si nosotros no somos dueños de la frescura del aire ni del brillo de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlos? Los ríos son nuestros hermanos y calman nuestra ser; sostienen nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, recuerden y enseñen a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos. También lo son de ustedes y deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Tampoco el aire tiene precio. Todos los seres compartimos el mismo aliento: la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. Si les vendemos nuestras tierras recuerden que el aire no tiene precio. El aire comparte su espiritú con todo lo que tiene vida. El viento le dio el primer soplo de vida a nuestros abuelos y también sus últimos suspiros. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada.

Si aceptamos la oferta que nos hacen yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas. Los hombres blancos los matan a tiros desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina puede ser más importante que el búfalo, al que nosotros sólo matamos para poder vivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si los mataran a todos, el hombre también moriría de una gran soledad. Porque lo que le suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va entrelazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan, son cenizas de nuestros abuelos. Digan a sus hijos que la tierra contiene las vidas de nuestros antepasados para que sepan respetarla.

Enseñen a sus hijos lo que nosotros les hemos enseñado a los nuestros: la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen el suelo, se escupen a sí mismos. La tierra no pertenece a los hombres. Los hombres pertenecen a la tierra. Esto lo sabemos. Todo va entrelazado; como la sangre que une a una familia. Todo va entrelazado.

Tal vez comprendan ustedes un día que nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes. Ahora ustedes piensan que Dios les pertenece así como quieren que nuestras tierras les pertenezcan. Pero no es así. El es el Dios de los hombres. Su compasión se comparte por igual entre los indios y los blancos. Esta tierra tiene un valor inmenso para El. Si se daña esta tierra, se provocaría la ira del Creador.

Pero ustedes caminarán hacia su propia destrucción, aunque se sientan alentados por la fuerza del Dio que los trajo a esta tierra. Por algún designio especial El les dio dominio sobre ella y sobre los indios. Ese destino es un misterio para nosotros..."

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 Si Les Vendemos Nuestras Tierras