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Los Quechuas de los Andes

Libro Almanaque 1996

A lo largo de casi toda la América del Sur, hacia el lado de la costa del Pacífico, se extiende la gran cordillera de los Andes. Es una región de inmensos cerros y valles profundos. Allí se encuentran las montañas más altos del mundo. A unos 4 mil metros de altura hay grandes planicies y mesetas y es la zona que llaman altiplano. La vegetación es escasa, sin árboles y azotada por el viento.  Los cerros que lo rodean permanecen cubiertos de hielo y nieve.  Como ahí el aire es muy ralo, durante el día el sol es abrasador y las noches son extremadamente frías.  A pesar de ese clima tan duro, sus habitantes y algunas plantas y animales se han adaptado a esa región. En estas altas montañas, en los países de Perú, Ecuador, Bolivia, Chile y parte de Argentina, existía antiguamente una gran cultura indígena, tan grande como nuestros mayas o aztecas; llamados incas.

Ciudad Cusco, que fue la capital del Reino Inca, se encuentra en el valle de Cusco, en Los Andes peruanos; a 3 mil 420 metros de altura.  Aún están en pie partes de las murallas de la antigua ciudad inca. Fueron hechas con bloques de piedra tallados en forma tan perfecta, que encajan uno con otro a modo de de cuñas, sin usar ningún material para pegarlos.  Y aún así resulta imposible meter una simple hoja de cuchillo entre bloque y bloque.  Hoy en día, ciudad Cusco sirve como centro de comercio a los quechuas y es la capital del Departamento del Cusco.

Los quechuas viven en comunidades llamadas ayllus, que se componen de varias familias emparentadas entre ellas.  Las casas son de adobe, con techo de hierba o de caña.  Hombres, mujeres y niños trabajan en el campo.  Pero los trabajos más pesados los hacen los hombres.  Las mujeres usan sobre los hombros una manta bordada llamada quepe.  El quepe les sirve para cargar a su niño o bultos en la espalda, y para cubrirse del frío.  Los hombres usan un poncho que les llega abajo de las rodillas.  Casi todos usan sombreros de copa redonda o gorros de lana que cubren las orejas.  Pero los adornos en sus sombreros, saben reconocer de qué región viene cada uno.

Los Quechuas de los AndesLos quechuas son amantes de la música.  Usan flautas de diferentes materiales y de diferentes formas, como la quena, la antara, el picullo y la tinya. Niños, jóvenes y viejos, cantan cuando están trabajando en el campo. La música es parte de su vida.

Los indios del altiplano fueron los primeros en cultivar la papa, hace unos 3 mil años. También descubrieron cómo conservarlas durante varios años. Primero las aplastan con los pies.  Luego las dejan al Sol y después a la helada de las noches, hasta que se convierten en una pasta seca que llaman chuño.

Para contrarrestar el frío, suelen tomar chupes o sopas hechas con carne de cordero, papas, maíz y tubérculos como la oca y el olluco, que sólo ahí crecen.

Por siglos, los quechuas vecinos del altiplano de Bolivia, han sacado provecho del "Salar de Uyuni": un desierto de sal que mide 8 mil kilómetros cuadrados. Casi lo que mide el Lago de Nicaragua.  Se cree que hace millones de años ahí existió un lago de aguas ricas en minerales.  El lago se secó dejando una enorme y valiosa mina de sal.

Para los quechuas el animal más apreciado es la llama.  Sus cascos, fuertes y pequeños, le permiten subir por los empinados caminos.  Su estiércol sirve de abono y para prender las hogueras.  Su pelaje, largo y sedoso, es aprovechado para hacer telas y vistosos tejidos que son famosos en todo el mundo.  Pero quizás como más rinde la llama es como animal de carga.  Aguanta pesos de hasta 50 kilos o 110 libras.  Pero si se le pone más carga de la que soporta, se echa como una mula y no hay forma de levantarla.  Lo que es más, si uno la maltrata o la molesta, lo escupe con gran puntería.  Estos animales comen poco y se alimentan con hierbas que encuentran a su paso.  A menudo se ven bajar filas de llamas, cargadas de papas o de sal, por los peligrosos senderos de las montañas.  Detrás de ellas va el quechua animándolas con sus gritos, en jornadas de hasta 30 o 40 kilómetros.

El cóndor es el ave más grande de América: sus alas llegan a medir 3 metros o más de punta a punta.  Los quechuas lo veneran y admiran por su vuelo majestuoso.  Es parte de sus ritos y festivales. 

Durante las fiestas del Cóndor Rachí, que se celebran en numerosas poblados peruanos, dos hombres sostienen en alto un cóndor con las alas extendidas.  Otros hombres montados a caballo van pasando a su lado y le dan un golpe cada uno.  En esta fiesta, los quechuas tratan de representar el afán que ponían los conquistadores españoles en demostrar su superioridad.  Los jinetes representan a los conquistadores y el cóndor a los indígenas de nuestras tierras de América.

El cóndor es un ave de grandes alturas que hace sus nidos al borde de algún elevado precipicio.  Para cazarlo, los quechuas le ponen trozos de carne y se esconden a esperar que baje a comer.  El cóndor entonces devora hasta casi reventar.  Y después no puede volar por el gran peso.  Aquí es cuando el quechua lo agarra, ya que el inmenso pájaro a duras penas puede dar pequeños saltos.

El mes de mayo anuncia la temporada de levantar las cosechas en el valle del Cusco y por eso se celebra una ceremonia.  El collama, el jefe, es quien la dirige.  Cuando todos se han reunido al amanecer, el collama alza los brazos y da gracias al cielo por haber regado las semillas, y a la tierra por haberla germinado,  y por hacerla madurar.  Hace un llamado a las grandes montañas, que son las vigilantes de la tierra.  Luego da la señal para que comience el trabajo y así, cantando, todos se van a trabajar.

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